martes, 11 de enero de 2011

Latidos

Mi oído es testigo de los latidos de su corazón.
En un abrazo intenso pero sin prisa, me aferro a su pecho y el bombeo de su sangre se me hace una dulce melodía. Nunca había escuchado nada igual. Nunca había admirado cuan diferentes voces puede cantar un corazón...

¡Oh!
Me ha contado uno de sus secretos mejor guardados... palabras... salidas de un corazón que, para no abrir nuevas heridas, esconde mas de lo que le gustaría. 
Cada nuevo latido grita un te quiero. Un grito que no yo no era capaz de oír...

Ahora es un secreto entre su corazón y yo.

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