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jueves, 14 de abril de 2011
Ya el 15 no es solo 15 :)
...y es que lo bonito de hoy, querido 15, vuelvo y repito, no es que hayas llegado, ni tampoco que te llames viernes, y por supuesto lo mas agradable no es que le abras la puerta al fin de semana. A cuantos viernes habré conocido yo que siempre hacen lo mismo y pocas veces he visto algo nuevo. Quizá, querido 15, este viernes traiga consigo el comienzo de verte pasar con entusiasmo cada mes. Porque ninguna culpa tienes tu de estar en medio. De ser insignificante e indiferente. Ahora tienes un sentido, un valor. Espero volver a verte pronto y que tú me sigas viendo acompañada.Cada vez que vengas, él y yo te recibiremos con una sonrisa. Sumaremos, celebraremos y terminaremos con un: "Te Quiero".
domingo, 20 de febrero de 2011
"Nadie me dijo esta mañana que el día iba a terminar así"
Es como si te meterieran en una minúscula caja, cerraran con tapa y la sacudieran sin parar.
No hay nada que hacer, nada que decir, nada hará que pare. No te lo mereces, pero ya no hay marcha atrás.
No hay luz no hay aire no hay nadie. Y con la mayor tranquilidad que te puedes permitir en un momento como ese, es cuando te dices: "Nadie me dijo esta mañana, que el día iba a terminar así".
Y solo entonces no importa lo que pasó, no importa como llegaste hasta ahí, ahora solo importa salir.
Salir y hacerte escuchar. Salir y asumir los errores que te condenaron, perdonar a quienes te encerraron y que te perdonen. Salir y ver la luz, tomar el aire.
Abrir los brazos y abrazarle.
Pero para todo eso se necesita fuerza para levantar la tapa. Fuerza para gritar que paren, que todo esta bien, que no quieres seguir con esto. Fuerza para tomar el control de la situacion, porque por culpa de tu impotencia, de tu inseguridad, de tu pequeñez, es que ahora estás encerrado en una minúscula caja, que tu mismo cerraste con tapa y que se mueve sin parar porque no paras de sacudir tu desesperación.
No hay culpables, no hay nadie fuera.
Sólo tu.
No hay nada que hacer, nada que decir, nada hará que pare. No te lo mereces, pero ya no hay marcha atrás.
No hay luz no hay aire no hay nadie. Y con la mayor tranquilidad que te puedes permitir en un momento como ese, es cuando te dices: "Nadie me dijo esta mañana, que el día iba a terminar así".
Y solo entonces no importa lo que pasó, no importa como llegaste hasta ahí, ahora solo importa salir.
Salir y hacerte escuchar. Salir y asumir los errores que te condenaron, perdonar a quienes te encerraron y que te perdonen. Salir y ver la luz, tomar el aire.
Abrir los brazos y abrazarle.
Pero para todo eso se necesita fuerza para levantar la tapa. Fuerza para gritar que paren, que todo esta bien, que no quieres seguir con esto. Fuerza para tomar el control de la situacion, porque por culpa de tu impotencia, de tu inseguridad, de tu pequeñez, es que ahora estás encerrado en una minúscula caja, que tu mismo cerraste con tapa y que se mueve sin parar porque no paras de sacudir tu desesperación.
No hay culpables, no hay nadie fuera.
Sólo tu.
lunes, 14 de febrero de 2011
Cada día...Feliz San Valentín
Simplemente, es un día como otro cualquiera.
El cielo es del mismo color, las horas pasan como siempre y la gente se despierta para comenzar la rutina de cada lunes.
Pero es extraño, porque este año, por San Valentín, he sido capaz de ponerle cara al amor. He cerrado los ojos y ha aparecido tu rostro sobre esas cuatro letras tan dificiles de expresar.
Tanto tiempo a mi lado y nunca asocié tu nombre a este sentimiento...me desconcierto, pero tu sonrisa me vuelve a estabilizar, a asegurarme que es cierto, que aquí estás. No hay regalos, no hay palabras, es un lunes cualquiera pero...
Hoy siento calor: el calor de un abrazo, el calor de un beso...y ahí estás tú.
Hoy pienso en mi mejor amigo, en mi confidente...y ese eres tú.
Hoy me siento llena...y es porque estás tú.
Que mañana termine este lunes no significa que se esfume esta sensación; porque cada día que pasa es un San Valentín contigo...
Y ahí estás tú. Gracias.
El cielo es del mismo color, las horas pasan como siempre y la gente se despierta para comenzar la rutina de cada lunes.
Pero es extraño, porque este año, por San Valentín, he sido capaz de ponerle cara al amor. He cerrado los ojos y ha aparecido tu rostro sobre esas cuatro letras tan dificiles de expresar.
Tanto tiempo a mi lado y nunca asocié tu nombre a este sentimiento...me desconcierto, pero tu sonrisa me vuelve a estabilizar, a asegurarme que es cierto, que aquí estás. No hay regalos, no hay palabras, es un lunes cualquiera pero...
Hoy siento calor: el calor de un abrazo, el calor de un beso...y ahí estás tú.
Hoy pienso en mi mejor amigo, en mi confidente...y ese eres tú.
Hoy me siento llena...y es porque estás tú.
Que mañana termine este lunes no significa que se esfume esta sensación; porque cada día que pasa es un San Valentín contigo...
Y ahí estás tú. Gracias.
martes, 11 de enero de 2011
Latidos
Mi oído es testigo de los latidos de su corazón.
En un abrazo intenso pero sin prisa, me aferro a su pecho y el bombeo de su sangre se me hace una dulce melodía. Nunca había escuchado nada igual. Nunca había admirado cuan diferentes voces puede cantar un corazón...
¡Oh!
Me ha contado uno de sus secretos mejor guardados... palabras... salidas de un corazón que, para no abrir nuevas heridas, esconde mas de lo que le gustaría.
Cada nuevo latido grita un te quiero. Un grito que no yo no era capaz de oír...
Ahora es un secreto entre su corazón y yo.
En un abrazo intenso pero sin prisa, me aferro a su pecho y el bombeo de su sangre se me hace una dulce melodía. Nunca había escuchado nada igual. Nunca había admirado cuan diferentes voces puede cantar un corazón...
¡Oh!
Me ha contado uno de sus secretos mejor guardados... palabras... salidas de un corazón que, para no abrir nuevas heridas, esconde mas de lo que le gustaría.
Cada nuevo latido grita un te quiero. Un grito que no yo no era capaz de oír...
Ahora es un secreto entre su corazón y yo.
lunes, 3 de enero de 2011
Solo el débil rayo de sol que se cuela entre las cortinas es testigo del desorden que hay en la habitación. Es probable que ella aún tarde horas en abrir los ojos y para entonces ningún obstáculo le impedirá comenzar el nuevo día...se lo merece, se lo debe. Aquella que fue la reina de la noche, se ha propuesto saborear cada instante, no dejar pasar ninguna oportunidad.
Huele a tabaco y alcohol...pero nada que una ducha no pueda solucionar.Los tacones las medias y el vestido forman parte del suelo y el bolso, dividido en pequeños accesorios femeninos, trata de mostrar una servilleta, que al salir de casa, no estaba ahi.
"Llámame: 620258963"
Le suena el móvil...un número desconocido...pero su cabeza está tan ocupada que no es capaz de concentrarse en un solo tono de teléfono. La mesa está llena de papeles...trabajo atrasado. Quizás anoche no fue buena idea salir de fiesta... pero era necesario. Despejarse por una noche era lo que necesitaba, una vida nueva, un trabajo nuevo, gente nueva...pero de momento, aspiraba a disfrutar de la resaca de una larga noche
El eco de las oficinas no es mas que un rutinario y desagradable "¡Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?"
Estaba harto de aquellas vocecillas que se penetraban en su cabeza y le hacían imposible la mañana del lunes.
El móvil no para de sonar...casi está apunto de cogerlo...
- ¡Eh, vamos, tomemos un café!
Al fin, la esperada frase de la mañana. Como cada día, justo la hora de su café.
El cielo está despejado y el sol se hace notar.
En el bolsillo de su chaqueta, su movil y dos llamadas perdidas; entre sus manos, un delicioso café, el que está apunto de ser su salvación para aguantar el resto del día...o eso pensaba justo antes de que en el vaso irrumpiera una bola de papel... o una servilleta quizas...a juzgar por los bordes de color. Solo se dejaban entrever algunos números sin sentido...ahora ahogados en café.
Bah, ¿qué mas daba? Su hora del café se había echado a perder por una broma de mal gusto de la brisa.
Ahora, todas sus esperanzas llenaban la papelera de la esquina.
Dio media vuelta de regreso al trabajo y tropezó con una chica... una chica que con cara de recién levantada pero una sonrisa encantadora le pedía disculpas a lo lejos. Aún más lejos y entre gritos le explicó que buscaba una servilleta con un número de teléfono.
Ella siguió corriendo y riendo y él...tras mirar varias veces a la papelera, sintió una punzada en el corazón, y como si alguien le hubiera dado un empujón...corrió, sin pensar, sin sentido... sin dudar, tras ella.
Huele a tabaco y alcohol...pero nada que una ducha no pueda solucionar.Los tacones las medias y el vestido forman parte del suelo y el bolso, dividido en pequeños accesorios femeninos, trata de mostrar una servilleta, que al salir de casa, no estaba ahi.
"Llámame: 620258963"
Le suena el móvil...un número desconocido...pero su cabeza está tan ocupada que no es capaz de concentrarse en un solo tono de teléfono. La mesa está llena de papeles...trabajo atrasado. Quizás anoche no fue buena idea salir de fiesta... pero era necesario. Despejarse por una noche era lo que necesitaba, una vida nueva, un trabajo nuevo, gente nueva...pero de momento, aspiraba a disfrutar de la resaca de una larga noche
El eco de las oficinas no es mas que un rutinario y desagradable "¡Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?"
Estaba harto de aquellas vocecillas que se penetraban en su cabeza y le hacían imposible la mañana del lunes.
El móvil no para de sonar...casi está apunto de cogerlo...
- ¡Eh, vamos, tomemos un café!
Al fin, la esperada frase de la mañana. Como cada día, justo la hora de su café.
El cielo está despejado y el sol se hace notar.
En el bolsillo de su chaqueta, su movil y dos llamadas perdidas; entre sus manos, un delicioso café, el que está apunto de ser su salvación para aguantar el resto del día...o eso pensaba justo antes de que en el vaso irrumpiera una bola de papel... o una servilleta quizas...a juzgar por los bordes de color. Solo se dejaban entrever algunos números sin sentido...ahora ahogados en café.
Bah, ¿qué mas daba? Su hora del café se había echado a perder por una broma de mal gusto de la brisa.
Ahora, todas sus esperanzas llenaban la papelera de la esquina.
Dio media vuelta de regreso al trabajo y tropezó con una chica... una chica que con cara de recién levantada pero una sonrisa encantadora le pedía disculpas a lo lejos. Aún más lejos y entre gritos le explicó que buscaba una servilleta con un número de teléfono.
Ella siguió corriendo y riendo y él...tras mirar varias veces a la papelera, sintió una punzada en el corazón, y como si alguien le hubiera dado un empujón...corrió, sin pensar, sin sentido... sin dudar, tras ella.
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